37MNT, un tratamiento minucioso y a detalle para un teatrista

En definitiva, la 37 Muestra Nacional de Teatro (MNT)  fue una oportunidad única de aprendizaje y reflexión. Las clínicas, fueron espacios para el desarrollo del trabajo físico y creativo. En un inicio, desconocía el por qué se denominó clínicas a estos espacios. Había escuchado este término cuando se referían a algo médico o bien, a espacios para el aprendizaje pero quería saber por qué les llamaban así… Me fui a la RAE.[1]

Del lat. clinĭcus ‘propio del enfermo’, ‘propio del lecho’, y este del gr. κλινικός klinikós, der. de κλίνη klínē ‘lecho’; la forma f., del lat. clinĭce, y este del gr. κλινική klinikḗ.

Eso como referente, más ocho definiciones que hacían alusión únicamente al uso práctico de la medicina en un establecimiento y que aparentemente, nada tienen que ver con el teatro.

Luego, reflexionando al respecto de este concepto en relación al ejercicio teatral, me vinieron a la mente otras palabras -según yo, parecidas- que han surgido en los estudios de teatro, como el trabajo de laboratorio de J.Grotowsky, la técnica o incluso método de C.Stanislavski, el psicodrama de J.L.Moreno, la antropología teatral y hasta la partitura de acción de E.Barba

El punto de encuentro que observo entre estos conceptos es que todos parecen señalar hacia una minuciosidad o estudio a detalle en lo que respecta a algún área de las artes escénicas. Entonces pensé, que las “clínicas” proporcionarían momentos para la creación, la reflexión, el diálogo con otros y sobretodo el estudio a detalle de las metodologías de las compañías, y el análisis minucioso de los procesos creativos e investigaciones realizadas por los grupos para llegar a una puesta en escena elegida por la Dirección Artística para la Muestra. El resultado fue sorpresivo y por ello, decidí escribir mis impresiones en este ensayo a modo de descripción de una experiencia al asistir a una clínica médica… Creo que esta metáfora, lejos de ser una pretensión de originalidad, puede ayudarme a comunicar mi experiencia como participante en las clínicas de la 37MNT. Cabe resaltar que, para fines de este texto, el orden de las clínicas no es cronológico, para ello, puede consultarse la página de la Muestra en el apartado de Calendario. Espero que, al finalizar el escrito, el lector pueda obtener -más que sólo la descripción de metodologías y coincidencias observadas- una historia, si es que puede llamarse así, o más bien, un conjunto de ideas conectadas que describen lo vivido por una becaria regiomontana que asistió por primera vez a la MNT y que, durante algunos momentos de las clínicas, coincidió con el actor mexicano Mario Moreno Cantinflas cuando decía: “Ahí está el detalle”.

Luego de viajar sin dormir o comer bien cualquiera puede sentirse enfermo, y esta becaria no fue la excepción. Venía enferma; con una crisis post-obra-estrenada, post-crítica, y hasta post-problemas-de-egos… en fin. El estómago gritaba por comida casera. La cabeza había sido un armario de checklists, Q´s de indicaciones técnicas, diálogos, notificaciones en las redes sociales, fotos con sonrisas -unas falsas y otras verdaderas-, solicitudes amables a técnicos que trabajan -al parecer no por gusto- en un teatro… pendientes de utilería, de vestuario…ya se enfermó, ya se sintió, ya se enojó… ya le pagamos…ya se acabó… y entonces lo vacié. La cabeza pedía explicaciones, pero no las hubo. No había tiempo, ni nada que decir, sólo una maleta de viaje. Ahora pienso que vacié el armario no por gusto, ni por necesidad, sino por obligación, tenía que vaciarlo para que en mi viaje a San Luis pudieran caber los souvenirs filosóficos de la Muestra y entonces con ellos, a lo mejor podría encontrar un poco de paz para calmar tal crisis.

Entré a la clínica de la Compañía de Teatro Mexicano A.C. y Ricardo Caballero y si ya me sentía como paciente enferma, este lugar me hizo experimentar una enfermedad no sólo física, sino psiquiátrica.

Al inicio, se nos pidió hacer acciones o tomar actitudes específicas que los demás del grupo desconocían; luego, nos dividimos en dos subgrupos. Uno de ellos, formaba parte de los enfermos que estaban en tratamiento, en donde Ricardo Caballero jugaba el papel de terapeuta, haciendo preguntas, en tono de juicio evaluativo negativo. Por otro lado, el segundo subgrupo estaba con las otras líderes de la clínica, quienes actuaban como normalmente lo harían en un grupo con enfermos mentales, proponiendo dinámicas de integración y juegos de coordinación motriz. Luego, cada subgrupo cambió de lugar para hacer el otro ejercicio y finalmente, charlamos acerca de lo vivido.

Esta clínica me hizo reflexionar en que, desde mi percepción, la compañía se quedaba en la experiencia sensible de los participantes y que probablemente, no pasaba a la experiencia artística o estética. ¿Solución a la crisis? No. Pero sí aparecieron algunos pulsos en la cabeza: ¿Cómo definir en estos tiempos la experiencia artística o estética? ¿Qué tanta diferencia hay entre la experiencia sensible y la experiencia estética?

Llegué a la siguiente clínica: Cátedra Ingmar Bergman. Esta fue meramente informativa y tuvo una corta duración. Las exponentes, Marcela Duana y Mariana Gutiérrez, hablaron acerca de la iniciativa de la Universidad Nacional Autónoma de México, creada en el 2010, con el objetivo de contar con espacios para la reflexión y formación académica para ampliar y fortalecer la cultura teatral y cinematográfica en la sociedad mexicana. Desde mis ojos, veía una clínica con una gran infraestructura e importantes especialistas, y sin embrago, seguía sintiendo el armario vacío. Hasta que apareció el mejoralito: vi el texto impreso de “Miradas, Diálogos y Encuentros 2010-2015”, el cual, también está disponible para consulta en línea. Este libro, que contenía la documentación de los resultados obtenidos durante estos cinco años de trabajo en la Cátedra, me pareció que hacía benéfico el vaciado del armario, pues había espacio para leerlo, reflexionarlo, dialogarlo, fotografiarlo y buscar consultar con él después. Aunque ahora que lo pienso, más que un mejoralito, el libro fue como un doctor guapo que me indicó rápidamente la salida del lugar, mientras yo me quedaba con ganas de seguir con Miradas, Diálogos y Encuentros…

Luego, asistí a la clínica que propuso el Grupo de la puesta en escenaFábula Rasa. Esta compañía me dejó en la sala de espera. El grupo habló de la conceptualización, producción y percepción de Fábula Rasa (lo cual, ya había hecho en el ERI). Yo no tuve oportunidad de ver la puesta, pero por lo escuchado en el ERI, tenía muchas expectativas pues creí que podría encontrar muchas similitudes con mi trabajo en el teatro. Durante la clínica, también explicaron acerca del mapping, y la producción multimedia que utilizan en su puesta. Desde mis ojos, era como estar en una sala de espera, buscando y preguntando a los especialistas: ¿cómo encontrar el punto de equilibrio para que el mapping y la producción multimedia sea un lenguaje integrado a la propuesta escénica y que no quede como una herramienta efectista en el teatro? Salí con las mismas dudas y supuse que el vaciado del armario era peor de lo que creía, pero al final, mis compañeros y yo concluimos que esta es una pregunta que tenemos que seguir investigando… Ahí, como dijo Cantinflas, ahí estaba el detalle de esta clínica. Y me lo llevé de la sala de espera, como quien toma una revista vieja, de esas que parecen no importarle a nadie.

Cuando entré a la clínica “Dispositivos emergentes a partir del espectador”, de inmediato me recibieron Darío Álvarez y Sayuri Navarro para aplicar un intravenoso: el performance como dispositivo en el proceso de creación.

La clínica inició con un juego de intercambio de roles entre especialistas y espectadores/pacientes. Luego, los creadores explicaron que, dentro de sus investigaciones escénicas y procesos creativos, ellos utilizan el concepto de “dispositivo”, propuesto por Foucault y luego, re-interpretado por Giorgio Agamben como “cualquier cosa que tenga de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, conductas, opiniones y los discursos de los seres vivientes.” (2006) Después de la plática, hicimos una actividad de creación a partir de palabras/dispositivos que detonaron acciones, e intervenciones artísticas y políticas.

El intravenoso me hizo repensar. Retomé los pedacitos quebrados en la cabeza y me decidí por empezar a reconstruir todo aquello que era necesario rescatar del vaciado del armario. El orden que le di a los pensamientos fue el siguiente:

  1. En el proceso de creación de dispositivos puede que el público reaccione como uno quiere, reaccione de otra manera completamente distinta o no reaccione.
  2. Al buscar un encuentro con el espectador, se debe también buscar la experiencia de este, es decir, debemos partir de la necesidad y las sensaciones del espectador, luego crear y después ir hacia el mismo espectador.
  3. Al ser creadores, habría que pensarse como si fuéramos espectadores de nuestras obras y plantearse las preguntas: ¿Qué le quiero dar al espectador? ¿Qué quiero que se lleve en la mente? ¿Cómo puedo hacer que el espectador se active sin incomodarlo? Cuando creamos, debemos de buscar que en la puesta se generen momentos de intimidad y verdad con alguien. Confiar en el otro, es decir, el teatro se convierte en un acto de fe.
  4. En relación a los conceptos de performance y la performatividad dentro del teatro, hay que asumir el riesgo al fracaso y buscar siempre estar en el aquí y ahora.
  5. Cuando se lleva el teatro a espacios donde no hay, ya hay una intervención y esta es una acción política, no sólo artística, pues se está diciendo que en tal lugar no existen las condiciones necesarias para decir lo que se quiere decir, por lo tanto, la intervención es el acto político de crear o modificar una realidad en un espacio determinado.

En la clínica de Universos Estéticos, la amable enfermera se convirtió en mi cómplice… bueno, casi… al menos me hizo pensarlo: “El teatro necesita cómplices” – Conchi León (2016)

La dramaturga, actriz y directora compartió sus experiencias con el grupo, por lo que en esta clínica, pensé en que hay muchos puntos de coincidencia entre lo que propone Conchi y la metodología de trabajo que llevamos a cabo en el colectivo El Viaje (@elviaje.arteycultura), en donde también utilizamos detonadores estéticos, como por ejemplo la imagen, la música, la palabra, la literatura, estos para llevar a cabo las propuestas visuales y de representación durante nuestros procesos creativos. Por todo esto y más, durante esta clínica vi reducirse la gran distancia territorial que existe entre Yucatán y Nuevo León, y todo gracias al teatro. Por lo que coincido con esta frase distintiva de la muestra: “El teatro nos une”.

Y para quienes gustan de escribir monólogos, la autora recetó la bibliografía de Adrián Vázquez y Edgar Chías, luego como un ejercicio de escritura creativa, nos invitó a responder algunas preguntas, como por ejemplo: “si ustedes escribieran su propia biografía, ¿cuáles serían sus referentes?”

Otro día llegué a la clínica de la Compañía de teatro de la Universidad de Veracruz, a la cual busqué por lo que entendí que eran sus servicios de primeros auxilios y parecía ser una buena opción para la supervivencia, es decir, parecía una esperanza para aquellos que buscamos la auto-sustentabilidad en el teatro.

Luego llegó el amable especialista y aclaró el punto. La compañía está sostenida por la UV, quien les proporciona salarios estables para 25 personas y espacios para trabajar. El grupo cuenta con una bodega, un espacio de ensayos, un auditorio/teatro para 48 personas, una bodega de vestuario (de diferentes épocas), un taller para utilería y escenografía, y un presupuesto anual para producción, que excede el millón de pesos.  Con todo esto, los teatristas viven, producen, ofrecen talleres a público general, niños, jóvenes y grupos independientes, rentan vestuario, y ofrecen los espacios escénicos, siempre y cuando, no los estén utilizando.

Pienso que, si la Universidad de Veracruz no estuviera apoyando a estos teatristas, probablemente no serían lo que son ahorita, por lo tanto, no creo que esta compañía sea autosustentable. No obstante, sería bueno que más instituciones tuvieran esta iniciativa, la cual detona un círculo virtuoso con visión a corto, mediano y largo plazo, en donde hay artistas mejor preparados, más y mejor producción teatral, espectadores más críticos, y, por ende, una mejor sociedad.

Luis Mario Moncada, actual director de la compañía, compartió algunas estrategias que servían como receta para lograr la sustentabilidad en los grupos:

  • Tener un espacio físico de trabajo
  • Material y equipo reusable (un patrimonio mínimo)
  • División clara de funciones o puestos de trabajo
  • Definir presupuesto para los proyectos

Es curioso cómo, en una ciudad como Veracruz, en donde existe esta compañía desde hace más de treinta años y un movimiento teatral tan importante, estén dándose situaciones tan violentas, como las que describen en su trabajo “El puro lugar” y una corrupción sin medida y sin vergüenza…

Todo esto me hace cuestionarme lo siguiente: ¿Es la opresión resultado de los gobernantes despertando y reconociendo el poder que tiene el arte? ¿Es la opresión más resentida, cuando los ciudadanos han sido más expuestos al arte? ¿Qué sería de Veracruz si no hubiera tantos artistas produciendo? ¿Qué sería del país, si hubiera más instituciones apoyando al teatro y la cultura, como la UV? Obtener estos comprimidos no me costó mucho, de hecho, salí de ahí como quien sale del Seguro, un tanto fastidiada y decepcionada por no encontrar la cura que todos buscamos, pero agradecida por la receta y la medicina gratuita.

Por último, llegó el paso por la clínica de Jaime Chabaud, en la que me convertí en testigo de una operación a corazón abierto. El especialista no tomó en cuenta si éramos pacientes, enfermeros, voluntarios o doctores, el sólo se dedicó a usar el bisturí para abrir su propio corazón:

“Yo teatrista no soy un chingón en todo…” (Chabaud, 2016)

Y los presentes nos dimos cuenta que el hombre tenía razón… Es necesario operar, aunque sea de vez en cuando… Había una trayectoria de XV años como director de la revista Paso de Gato, así que, tan pronto hizo el llamado, todos tomamos nuestro propio bisturí.

“Los teatreros nos entendimos como empresa… con profesionales que hacen lo que no sabemos hacer”. (2016)

Chabaud invitó a los participantes de la clínica a ser agentes de cambio y dejar las quejas y las críticas negativas a un lado, para poder sobresalir, pero sobretodo, para poder sobrevivir y seguir creando con calidad dentro y para una sociedad quebrada.

El proceso de presenciar y experimentar la operación a corazón abierto fue abrumador, pero necesario. La clínica terminó con el remiendo perfecto, una fotografía tomada con el celular, para luego ser guardada en el armario.

Mientras transcurrió la Muestra sucedió algo extraño, porque por un lado, mi cabeza recibía un montonal de souvenirs filosóficos (no sólo proporcionados por las clínicas, sino por toda la experiencia, ERI, clínicas, obras de teatro, congreso, citas con programadores, etc.); algunos pulsos eléctricos que partían de una pregunta de un becario en el ERI y abrían cinco más con la promesa de agorearlas[2]… electroshocks Olmoseanos[3] y Salmeronianos[4] del Congreso; la homeopatía provista por Zazil Torres y David Jiménez, receta que no funcionaba si no había disciplina en el tratamiento; la pomada del punchis punchis escuchado y bailado en el Ágora; las curitas en los grupos de whatsapp de becarios… y por otro lado, había mucho cansancio físico y mental, me inundaba la angustia de que nuestros vecinos del norte acababan de abrir paso a Trump, mientras este cerraba paso a los mexicanos… nosotros abriendo Paso de Gato y peleándonos por tener el último ejemplar… agoreando, charlando, yendo a clínicas, intercambiando souvenirs… operando el corazón y la cabeza.

Sin duda, la crisis cultural en México es muchísimo más grande que las crisis de los teatristas, pero entiendo que es sólo a través de estos tratamientos minuciosos y a detalle, que algunos enfermos (afortunados) logramos despertar y si acaso se nos da de alta, quizá podamos compartir esa buena salud con otros que se dejen.

Días después al tratamiento de la Muestra, me pregunto: ¿y ahora qué? Y surgen sólo tres palabras: seguir haciendo teatro. Todas las demás ideas son para agorearlas, así que hagámoslo… ¡Salud!

 

[1] Real Academia Española, 2016: http://dle.rae.es/?id=9TNmHzU

[2] El término fue acuñado después de que, durante las reuniones de trabajo de becarios surgían inquietudes y discusiones acaloradas. Con el objetivo de mediar, los coordinadores David Jiménez y Zazil Torres, decían: “todas esas ideas son para agorearlas”, es decir, para platicarlas en el Ágora. Éste es un centro nocturno ubicado en el corazón de San Luis, que se ofreció como punto de reunión para teatreros de la Muestra que quisieran exponer algún tema, presentar algún monólogo o proyecto, o simplemente bailar, platicar y tomar.

[3] En honor a las aportaciones hechas por Enrique Olmos en el Congreso Nacional de Teatro.

[4] En honor a las aportaciones hechas por Andrea Salmerón en el Congreso Nacional de Teatro.

 

Algunas memorias…

“La fábrica de estrellas”/”The star machine” 2008/2015

“La fábrica de estrellas”/”The star machine” written by Susy Alanis

Directed in 2008 by Susy Alanis in collaboration with Colegio Mirasierra, who produced the musical play to present it @ Teatro del Centro de las Artes.

Produced by Colegio Formus, director Rodolfo Cantú and artistic producer Kagua Treviño Barahona are making the adaptation for 2015´s version to present it in the school´s auditorium on March of this year.

Soon, we will have a gallery… 😉

“Huesitos Ruidosos”

Para “El viaje” ya es tradición presentar esta obra en fechas cercanas al día de los muertos. Este texto de Susy Alanis fue presentado en el Colegio Mirasierra bajo la dirección de la misma autora en el año 2008 y 2009, y bajo la dirección de Diego de Lira en el 2016. Asímismo, se presentó también en el Colegio Highlands Semper Altius en el 2014, en la Preparatoria 2 UANL, en el 2008, 2011, 2012, y 2013, respectivamente. Otra institución que presenció el montaje fue la Preparatoria 23, de Santa Catarina, bajo la dirección de Carlos Borjas en el año 2010. En el año 2014 fue adaptada y presentada en Ubuntu Café Gourmet como “Huesitos Ruidosos 4D”, este siendo un espectáculo interdisciplinario e interactivo con video proyecciones y mapping con tecnología 3D.

Sinopsis

“Huesitos Ruidosos” es una farsa didáctica en donde mientras que un maestro y una calaverita de azúcar explican en qué consiste el tradicional día de los muertos, la Muerte y la Catrina se disputan un alma del público. Entre flores de cempazúchitl, monstruos de Halloween y mucha música mexicana, el espectador deberá estar dispuesto a descubrir que el alma que están a punto de llevarse, podría ser la suya.

For “El viaje” it´s become a tradition to present this play through October – November, dates of the mexican celebration “Day of the Death”. This text by Susy Alanis has been presented @ Colegio Mirasierra, @ Colegio Highlands Semper Altius, @ Prepa 2 U.A.N.L., @Prepa 23 U.A.N.L., @ Ubuntu Café Gourmet, among others. Last November 2014 was adapted as “Huesitos Ruidosos 4D”, this was a multidisciplinary interactive show with video-projections in 3D, to be presented at Ubuntu Café Gourmet.

Plot

“Huesitos Ruidosos” which could be translated as Noisy Little Bones or Noisy Huesitos, is a didactic comedy in which a teacher and a sugar calaverita, are explaining the mexican tradition “Day of the death” meanwhile Death and Catrina are in a dispute for a soul. Between cempazúchitl flowers, Halloween monsters and lots of mexican music, the spectators shall decide if they´re ready to discover whom´s soul are these characters going to take, even if that means it could be theirs.

Gallery:

 

“Lecciones sobre ruedas”/ “Rock´n rolling lessons” 2012/2014

Producida por la Prepa 2 UANL para la Muestra Interuniversitaria 2014 y por el Colegio Mirasierra para ser presentada en el Centro de las Artes en el año 2011.

Sinopsis.

Patinando por los tiempos de “Vaselina”, Victoria aprenderá que la luz es más poderosa de lo que sus libros le han enseñado, esto le ayudará no sólo en sus calificaciones, sino también para resolver los problemas que parecen estar “oscureciendo” su futuro. “Es fácil sentir que somos un experimento fallido o que la esperanza se resbala…” La obra invita al espectador a rodar sus patines mientras descubre, junto a estos estudiantes, cómo siempre hay esperanza y siempre hay luz.

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“Lecciones sobre ruedas”/ “Rock´n rolling lessons” (2011 and 2014) written and directed by Susy Alanis

Produced on 2014 by Universidad Autónoma de Nuevo León – Preparatoria 2/ Highschool Num.2 – Presented @ Highschool´s Auditorium and @ Aula Magna Colegio Civil

Plot

Roller-skating through Grease’s times, Victoria will learn that light is more powerful than what her books teach, it will help her not only to get better grades, but to solve the issues that seem to be “darkening” her future. “It’s easy to feel that we’re a failed experiment or that our faith slips…” Rock ‘n roll your skates while you discover along with this students, how there’s always light and there’s always hope.

Galería de 2014 // Gallery of 2014´s production.

 

This play was also produced by Colegio Mirasierra on 2011 and presented @ Centro de las Artes.

lecciones mirasierra2

Galería de 2011 // Gallery of 2011´s production

“Filmando en el oeste”/ “Filmmaking in the west” 2011/2013

“Filmando en el oeste”/ “Shooting in the west” written and directed by Susy Alanis

Produced on 2011 by Colegio Mirasierra´s Middle School, and then on 2013 by Universidad Autónoma de Nuevo León´s 2nd Highschool /Preparatoria 2, this play has been presented in Schools´auditoriums as well as theaters.

Gallery: